Práctica del amor a Jesucristo

Autor: San Alfonso María de Ligorio

Alfonso María de Ligorio nació en Marianella, junto a Nápoles, en 1696, en el seno de una familia de abolengo originaria de España. Cursó estudios de derecho, y ejerció con brillantez la abogacía hasta que, en 1723, sintió la llamada de Dios para el sacerdocio. Fue ordenado en 1726 y se consagró por entero a su tarea pastoral. En 1732 fundó la Congregación Misionera del Santísimo Redentor (redentoristas), y más tarde fue nombrado obispo. Se desvivió por revitalizar la piedad sacerdotal y por cuidar la formación de los seminaristas, y promovió sin descanso el compromiso de los laicos con la fe. Murió en 1787. Canonizado en 1839, fue proclamado Doctor de la Iglesia en 1871.

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Atributos

Nº de páginas: 304
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Leido 31/08/2023
Sinopsis

Este libro es un canto a la caridad, y una invitación para amar a Jesucristo, en humilde correspondencia al amor que Él nos ha mostrado y nos muestra con su Pasión, y al quedarse como alimento en la Eucaristía. La mayor parte del libro está dedicada a exponer el íntimo sentido de las dotes de la caridad, que describe San Pablo, y con ese espíritu, el autor llama a amar a Cristo con todas sus consecuencias. Porque quien ama al Señor ama la mansedumbre; huye de la envidia y de la tibieza; es humilde y no se ensoberbece; no se apega a nada de lo creado y no ambiciona más que a Jesucristo; no se irrita contra el prójimo, y todo lo sufre por el Señor, especialmente la pobreza, las enfermedades y los desprecios. En suma, sólo quiere lo que quiere Cristo, cree cuanto Él ha dicho, y todo lo espera de Él. Alfonso María de Ligorio nació en Marianella, junto a Nápoles, en 1696, en el seno de una familia de abolengo originaria de España. Cursó estudios de derecho, y ejerció con brillantez la abogacía hasta que, en 1723, sintió la llamada de Dios para el sacerdocio. Fue ordenado en 1726 y se consagró por entero a su tarea pastoral. En 1732 fundó la Congregación Misionera del Santísimo Redentor (redentoristas), y más tarde fue nombrado obispo. Se desvivió por revitalizar la piedad sacerdotal y por cuidar la formación de los seminaristas, y promovió sin descanso el compromiso de los laicos con la fe. Murió en 1787. Canonizado en 1839, fue proclamado Doctor de la Iglesia en 1871.

Notas

PRÁCTICA DEL AMOR A JESUCRISTO

Quien ama a Jesucristo, solamente envidia a los que le aman más y no a los grandes del mundo.

Dícese que la rectitud de intención es la celestial alquimia que trueca el hierro en oro, esto es, las más triviales acciones, como trabajar, comer, recrearse, descansar, hechas por Dios, las trueca en oro de santo amor. Por eso opinaba Santa María Magdalena de Pazzi que los que obran con recta intención cuanto hacen, van derechos al paraíso, sin pasar por el purgatorio. Cuéntase en el Tesoro espiritual que cierto solitario, antes de ejecutar cualquier cosa, se detenía un tantillo y dirigía los ojos al cielo. Preguntado por qué lo hacía, respondió: "Es que procuro asegurar la puntería"; queriendo con esto decir que así como el ballestero antes de lanzar la saeta fija la puntería para asegurar el blanco, así también él, antes de ejecutar cualquier acción, ponía la mirada en Dios, para que fuese del divino agrado. Así debíamos hacer nosotros también, y hasta, una vez empezada la obra, no estaría además que renovásemos de cuando en cuando la intención de agradar a Dios.

TIBIEZA - DESEOS DE PERFECCIÓN
En gravísimo error están quienes sostienen que Dios no exige que todos seamos santos, ya que San Pablo afirma: Esta es la voluntad de Dios, vuestra santificación. Dios quiere que todos seamos santos, y cada uno según su estado; el religioso como religioso, el seglar como seglar, el mercader como mercader, el soldado como soldado, y así de los demás estados y condiciones.

DE LA RESOLUCIÓN
Este es el oficio de la oración mental, saber buscar los medios que más directamente conducen a la perfección. (Santa Teresa de Jesús)

DE LA ORACIÓN MENTAL
"El que no deja de andar e ir adelante, aunque tarde, llega. No parece es otra cosa perder el camino si no dejar la oración." (Santa Teresa de Jesús)
¡Cuantos bienes se recolectan en la oración! En ella se conciben santos pensamientos, se encienden afectos devotos, se fortalecen grandes deseos y se forman propósitos inquebrantables de entregarse del todo a Dios; en ella el alma santifica a Dios todos los afectos terrenos y todos los apetitos desordenados. Afirmaba San Luis Gonzaga que "no habrá mucha perfección donde no hubiera mucha oración"
El alma que no hace oración no necesita demonio que le tiente dice Santa Teresa de Jesús.

DE LA COMUNIÓN FRECUENTE
El cuarto medio para alcanzar la perfección y perseverar en la amistad de Dios es la frecuencia de la sagrada Comunión... Ya que el alma no puede hacer cosas de mayor agrado a Jesucristo que recibirlo a menudo en el sacramento de los altares.
La eucaristía, según el concilio tridentino, es remedio y medicina que nos libra de las culpas cotidianas y nos preserva de las mortales.